Carlos González: tecnología y política

Carlos GonzálezCarlos González Triviño. Es licenciado en derecho y en filosofía. Desde 2004 es Secretario de Estudios y Programas del PSPV-PSOE en la ciudad de Valencia.

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1.- ¿Representa la tecnología a su modo de ver un nuevo impulso democrático?

Creo que desde el punto de vista conceptual la tecnología aún no ha representado una aportación al significado que otorga nuestra tradición filosófica a la democracia. Sin embargo sí está introduciendo cambios revolucionarios desde el punto de vista instrumental. Es decir, los objetivos clásicos de la democracia adquieren de repente un potencial de realización que no tenían anteriormente.

Lo que sucede es que los grandes avances instrumentales terminan acarreando revoluciones culturales. La civilización se transforma cuando el hombre aprende a trabajar la piedra y cuando aprende a trabajar el metal. Se transforma cuando comprende los mecanismos productivos de la agricultura, cuando fabrica una máquina de vapor o cuando produce una bomba nuclear. La energía nuclear y su potencial destructor siguen siendo la infraestructura latente en la que descansa la geopolítica global.

Si el hombre aprende a hacer algo que desemboca en la transformación de su entorno, los esquemas mediante los que intentaba comprenderlo dejan de funcionar y ahí se produce un cambio de paradigma. Existe un paradigma cultural que nosotros hemos heredado y que es consecuencia de la fabricación y de la utilización de la bomba atómica. La revolución nuclear sí se ha traspasado a la cultura, la tecnológica aún no.

De momento estamos en una primera fase en la que la tecnología ha demostrado ya su enorme potencial eficiente, pero las consecuencias culturales que se tendrán que derivar de ello continúan sin producirse, al menos sin elevarse a la categoría de nuevos paradigmas.

Cuando eso suceda es cuando yo creo que la tradición política occidental puede verse sacudida porque es probable que algunos de sus actuales logros empiecen a parecernos insuficientes y entonces haya que revisar algunos conceptos fundamentales. Los conceptos de transparencia, de representación, de participación o de igualdad no los vamos a seguir interpretando igual dentro de unos años, esto me parece muy evidente. Y hasta tal punto puede ser potente esa ampliación semántica que tal vez necesitemos reinventar la terminología democrática. A este estadio último sí lo llamaría yo un impulso democrático.

2.- ¿Le parece que en estos momentos los partidos políticos hacen en España un uso de la tecnología proporcional a las auténticas posibilidades que ofrecen las herramientas disponibles?

No, evidentemente no. Los partidos políticos tienen unos ciclos de maduración ideológica que normalmente no se corresponden con el progreso que las ideas tienen por sí mismas o con la velocidad que su desarrollo adquiere en otros contextos. Esto ha sido siempre así y lo va a continuar siendo.

Ni la verdad, ni la justicia, ni la historia, ni nada, puede realizarse instantáneamente porque todo lo que sucede está gobernado por la lógica del tiempo y del proceso. A partir de ahí la pregunta que tiene sentido es si el proceso progresa, si se detiene o si se ralentiza injustificadamente. Creo que la tecnología ya podría desempeñar un papel bastante más visible, pero por otro lado me tranquiliza el ritmo que está adquiriendo el proceso tecnológico porque vectorialmente creo que tenderá a satisfacer incluso a los más exigentes. Nosotros presentamos a la ponencia federal del PSOE la enmienda 445 y se aprobó parcialmente. Me alegro por la parte que se aprobó y por la que queda, sé que cae en el congreso que viene. Tengo mucha confianza en mi partido, lo digo sinceramente.

Hay otro aspecto y es que la tecnología es un elemento que entorpece el ejercicio tradicional del poder porque lo redistribuye y la lógica de la redistribución es antagónica del poder, cuya vocación normalmente es expansiva. Pero como también es cierto que el poder como concepto está en crisis, su potencial paralizante va a disminuir.

3.- ¿Cuáles cree que son los principales riesgos que se derivan de la progresiva implantación de nuevas herramientas tecnológicas en el funcionamiento de los partidos y en el desarrollo de su actividad política?

Yo los riesgos los veo sobretodo en el lado de la lentitud, de la no realización, de la suspicacia, de la reacción frente a lo tecnológico. Los hay que se pasan el día proclamando los riesgos de la brecha digital derivada de una supuesta falta de albafetización tecnológica de la población. La solución a este problema me parece simple y pasa por que se garantice a todo el que tenga interés que disponga de unas adecuadas herramientas de aprendizaje.

La brecha digital que a mí me preocupa de verdad es la que se abre entre la excelencia tecnológica y una aplicación periférica o residual de la tecnología. El auténtico desafío tecnológico consiste en cerrar esa brecha. No nos engañemos, esta es la operación de mayor mérito y complejidad.

4.- ¿Cree que los patrones organizativos en los que descansa la web 2.0 acabarán traspasándose a la estructura funcional de los partidos políticos?

Costará, pero sí. Yo en algún momento he llegado informalmente a proponer que el PSPV adelantase el apagón analógico y se convirtiese en una organización enteramente digital. Si tuviéramos que poner en marcha un partido político hoy ¿con qué elementos de los partidos existententes nos quedaríamos?. Esta es una pregunta que nos deberíamos hacer con mayor frecuencia porque conduce a reflexiones bastante operativas. Sin embargo yo milito en un partido que tiene más de cien años de historia y eso tiene también algunas ventajas evidentes. La clave es contemporizar estas dos dinámicas de pervivencia y de innovación, pero siempre desde una actitud de mucha receptividad al cambio.

5.- ¿Qué cambios cree que va a producir en las actitudes de la clase política el uso masivo de la tecnología por parte de los ciudadanos?

Bueno, hay un primer elemento obvio. Y es que la actitud de todo ser humano, político o no, se modifica cuando se siente públicamente observado. La tecnología está ampliando el escenario en el que el político queda expuesto a la mirada pública y eso quiere decir que se está restringiendo progresivamente el margen de insinceridad de las actitudes privadas.

Es verdad que todas las acciones tecnológicas que emprende la política, que cada vez son más, tienen una importante carga profiláctica. Pero esta profilaxis, que cada vez resultará más obvia, irá limitando su alcance. Los usuarios se volverán más exigentes y al final los políticos tendremos que examinarnos ante los ciudadanos en el día a día. Hace poco me enteré de que unos grandes almacenes cada diez minutos hacen un balance electrónico de lo que en cada caja está facturando cada uno de sus empleados. Esta idea de control me parece excesiva. Pero ¿qué sucederá cuando los ciudadanos quieran tener tanta información sobre sus políticos como los grandes almacenes sobre sus empleados?.

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2 Comentarios a “Carlos González: tecnología y política”

  1. Enhorabuena Carlos por este foro. Comparto tu análisis y creo que efectivamente la tecnología está produciendo nuevas prácticas que acabarán dando lugar a un nuevo paradigma cultural que afectará especialmente a las esferas de poder político y también a los medios de comunicación. Aún no hemos llegado a ese cambio de paradigma pero llegaremos. Sobre cómo llegamos y si lo hacemos más rápido o más lento hay mucho que reflexionar y mucho campo para la acción. En ese sentido creo que hemos de ir “tematizando” esas nuevas prácticas que violentan el actual paradigma y permiten construir uno nuevo. Tematizando en el sentido de dotarlas de un significado realmente transformador y acorde con los valores de la izquierda: igualdad de oportunidades, cooperación, redistribución del poder, democratización del saber, desenmascarar las lógicas de dominación y un largo etcétera. Os contaría (pero no lo haré ) algunas batallas recientes que demuestran que las relaciones de poder están cambiando, y en parte, ese cambio es posible gracias a que las nuevas tecnologías permiten que las energías dispersas de ciudadanos y ciudadanas confluyan, se reconozcan y generen espacios de reflexión y creatividad política. Por los que pagamos un alto precio… pero ya se sabe, promover el cambio cultural nunca fue gratis ni estuvo exento de riesgos… Ánimo y a seguir en esta interesante tarea de democratización del saber.

  2. [...] y expertos en comunicación.  Juan Freire,  Eduardo Madina,  Guillermo López García,  Carlos González Triviño, Esteban González Pons,  Jordi Sevilla Segura,  Antoni Gutiérrez-Rubí y  Richard Florida [...]

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